lunes

La Estocada del Dios de Cobre



Propongo un lugar en el silencio
donde la luz no llegue,
donde el mar se acobarde
y se atrinchere en los rincones,
un lugar donde solos en la arena sumerjamos nuestras pieles.



Propongo un techo bajo
que nos obligue a caminar descalzos, y un aire color vaho que reseque los pulmones.



Propongo un sol incierto, un crepúsculo constante,
un sereno y profundo instante de cordura en medio de la angustia…


Allí, bajo las tierras que he creado, en el subsuelo de tu ser,
reconoce que soy Dios y que he perdido la cordura,
que estoy atado a ti y que habré de enloquecerte,
hasta que sumerjas la cabeza en el fango
y me succiones como os he ordenado.


Julian Espinosa